Cómo afrontar los cambios con el Equipo Directivo y Mandos Intermedios

Martín J. Romero - Especialista en Marketing Estratégico y Gestión de la Reputación

El control empresarial y las nuevas tecnologías

La transformación de cómo afrontar los cambios con el equipo directivo y mandos intermedios digital se está convirtiendo en el epicentro estratégico de todas las organizaciones; pero ha sido tanto lo que hemos escuchado y leído sobre “transformación digital” en los últimos años que, se ha llegado a confundir y generalizar un error de contexto entre la mayoría de profesionales y empresas.

Aunque los cambios que son necesarios afrontar en las organizaciones tienen que ver con lo digital, el cambio real trata de gestión, de una adecuada gestión para mantener y/o recuperar la competitividad ante un mercado y una sociedad que evolucionan constantemente.

Si no cambia la mentalidad de la organización, el peso de la costumbre y la herencia de lo que nos precede ejercerá una fuerza atrayente que dificultará cualquier cambio que sea necesario en el actual modelo de negocio, como también, que los cambios que se intenten realizar no puedan ser afrontados con éxito.

Todo comienza con el “Equipo Directivo y Jefes intermedios”, sin ellos no será posible realizar ninguna nueva implementación que conduzca a afrontar un futuro con éxito. El equipo directivo es el aspecto clave en esta reorganización, pero sin duda, sin el apoyo e implicación de los jefes intermedios no habrá éxito en ningún cambio que se intente afrontar; es más, estos serán la principal barrera.

No se podrá obtener ningún resultado positivo cuando los directivos y jefes intermedios no sean capaces de transmitir a los empleados la urgencia del proceso en el que se ha sumergido nuestra empresa, como también, resultará muy complicado poder sacar a una persona de su cómoda zona de confort y evitar los efectos secundarios en el seno de una plantilla puesta a la defensiva cuando se trata de poner fin al peligroso pensamiento de: “yo estoy haciendo bien mi trabajo y estoy dando el 100%, por lo que no veo el motivo para cambiar nada”.

Si nuestro equipo de directivos y mandos intermedios permanecen pasivos y con un escaso grado de implicación, se pone en peligro cualquier cambio que se tenga que afrontar con prontitud.

Se podrán dar discursos, e intentar animar a los profesionales de nuestros equipos para que afronten los cambios con la actitud necesaria, motivarles y hablarles de las bondades que traen consigo las nuevas herramientas digitales, pero si esos mismos directivos y mandos intermedios se comportan de forma contraria, el resultado será un cinismo y decreciente fe en los cambios que se pide que se afronten. La comunicación se lleva a cabo tanto en forma de palabras como de hechos, y los segundos suelen ser los más importantes. Por lo tanto, en la mayoría de las organizaciones se debería pasar de la intención a la acción, sabiendo que: “Más vale un gramo de hacer, que un kilo de decir”.

El principal rechazo por parte de directivos y mandos intermedios, los cuales se niegan a adaptarse a la nueva realidad del mercado y a las nuevas circunstancias, ya sea unas veces de un modo activo, y en otras pasivo, es porque rechazan afrontar obstáculos o el pensamiento de que tienen una carga de trabajo extra, principalmente por miedo al cambio y enfrentarse a un entorno desconocido, autoconvenciéndose de que no es tan importante el cambio que se desea implementar por un total desconocimiento del medio digital, como de la importancia y necesidad del marketing y la comunicación en los nuevos entornos digitales para permanecer con estabilidad en el mercado.

El cambio que se inicie solo podrá ser constante en el tiempo cuando cada directivo, mando intermedio y empleado, pueda aplicar verdaderamente la frase: “Así hacemos las cosas en mi empresa”. Si el proceso no se percibe como el modo natural de hacer las cosas, se degradará en cuanto se afloje la presión generada por el propio proceso.

Un factor que ayuda a que se asienten los cambios, es mostrar a los profesionales las ventajas del cambio, no esperar a que lleguen ellos a la conclusión. El primer paso para lograr el cambio se encuentra en saber qué se está haciendo, y por qué se está haciendo, debiendo descubrir los objetivos del negocio en el entorno hacia el que el valor está migrando, el digital.

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