Las bajas médicas laborales: un problema con soluciones difíciles para el ámbito de la empresa.

Ignacio Sampere Villar – Departamento Laboral BDO ABOGADOS para Proassa Magazine

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Desde hace décadas, la prestación, control y financiación de las bajas médicas de los trabajadores por cuenta ajena ha sido un problema, de muy difícil solución en el mercado laboral español, que necesita ingentes recursos económicos y personales para poder dar respuesta a la demanda de dichas prestaciones.  En términos globales, el sistema español viene registrando mensualmente un promedio de más de 300.000 trabajadores que inician una baja médica, es decir, deduciendo de las bajas, las altas médicas, comportando un gasto anual en prestaciones próximo a siete mil millones de euros.  Las bajas médicas laborales, ya sea por enfermedad común (es decir ajenas al trabajo) como por enfermedad o accidente profesional (consecuencia de la prestación laboral), se ven en continua tensión al confluir en las mismas derechos de naturaleza varia, incluso constitucional.

 

Estadísticas bajas médicas enero-septiembre 2015:

Según un informe reciente del Ministerio de Empleo, se puede concluir que aproximadamente el 40% de las bajas médicas revisadas son  fraudulentas, o al menos no justificadas. Adicionalmente a ello, las estadísticas recientes  confirman que el número de bajas médicas disminuyó en términos porcentuales, coincidiendo con la durísima crisis económica de los años 2008 a 2012, incrementándose de nuevo dicho ratio de IT al mejorar el contexto económico y la necesidad de las empresas de incrementar sus plantillas de empleados. Los citados datos estadísticos evidencian que el “absentismo”, es decir, la decisión del trabajador de solicitar su baja médica aunque se encuentre en situación de poder trabajar, tiene diversos componentes, incluso sociológicos, de muy difícil erradicación.

 

Implicación para la empresa:

Al trasladar dicha estadística a la empresa nos enfrentamos a un problema preocupante, por cuanto podría resultar, en situación límite, que de cada diez casos de baja médica, cuatro de ellos fuesen no justificados. En términos de coste laboral, ha de recordarse que la empresa es el eslabón que más pierde en toda la cadena del sistema de prestación económica por baja médica, por cuanto en una situación de IT de sus empleados, debe hacer frente a los siguientes costes:

  • Costes de cotización a la Seguridad Social del trabajador en IT.
  • Obligaciones impuestas por la mayor parte de los convenios colectivos sectoriales de complementar la prestación económica del sistema público, en cuantías que tienden a cubrir niveles retributivos próximos al 100% de los mínimos fijados por el convenio.
  • Compromisos adquiridos, en su caso, por la propia empresa de complementar hasta el 100% de la retribución pactada con el trabajador que ha pasado a la situación de IT.
  • Coste de sustitución del trabajador en situación de IT.

 

De la combinación de los anteriores costes, resulta que un trabajador en situación de IT comporta un coste totalmente improductivo para la empresa de entre un mínimo del 50% hasta el 80% de su coste laboral total en situación activa.

Ello comporta para cualquier compañía privada un drenaje muy importante de sus recursos, en un contexto de progresivo estrechamiento de los márgenes empresariales, a la vez que una merma en su capacidad de producción o de su prestación de servicios a terceros.

Para afrontar esta situación e intentar reducir el absentismo, la empresa no dispone de ningún mecanismo legal eficaz, y las varias reformas legales del mercado laboral de los últimos veinte años no han introducido ningún cambio significativo en esta materia.

A dichas limitaciones legales se une la escasa disponibilidad de la inspección de trabajo a colaborar con la empresa en esta materia, y los criterios muy restrictivos de la jurisdicción social a admitir situaciones de fraude por baja médica fingida de un trabajador, cuando dicho fraude es denunciado por la empresa. En este punto, señalar que el Tribunal Supremo ha venido declarando la improcedencia del despido en situación de baja médica cuando la empresa no ha conseguido acreditar el fraude de la situación de IT denunciada, con la advertencia de que alguna sentencia de dicho Tribunal ha declarado incluso la nulidad del despido cuando, en la investigación o denuncia de la baja médica contra el trabajador, la empresa ha vulnerado algún derecho fundamental de aquél.

 

Ante dicho contexto, la empresa debe acudir a mecanismos indirectos para reducir el coste del absentismo por bajas médicas que no comporte vulneración del marco legal.

 

A nivel interno, la primera decisión que ha de implementar la empresa es evitar el complementar las prestaciones públicas en situaciones de IT, por encima de las obligaciones que fija el convenio colectivo que sea de aplicación. De hecho, el no complementar hasta el 100% de la retribución ordinaria del trabajador, en los casos de baja médica, se evidencia como una de las vías para reducir el “absentismo” por dicha causa, aunque dicha negativa de la empresa comporte la generación de tensiones con sus trabajadores. En línea con dicho mecanismo, los sistemas de incentivos económicos a favor de los trabajadores deben regular la ponderación negativa de las situaciones de IT, es decir, la reducción de la retribución variable directamente vinculada con los días de ausencia por baja médica, excluyéndose de dicha medida las situaciones de maternidad, paternidad o asimiladas.

 

A nivel de negociación de su convenio colectivo propio, o normativa interna, la empresa ha de evitar el pactar con la representación legal de los trabajadores la mejora de los complementos de bajas médicas que otorguen los convenios sectoriales. En este punto debe criticarse la cuasi generalización de la mayor parte de los convenios colectivos sectoriales en imponer a las empresas el pago a favor de sus trabajadores de complementos a las prestaciones públicas por situaciones de IT. Sin embargo, por la evolución durante décadas de nuestro mercado laboral, la mejora, por imposición de los convenios colectivos sectoriales, de las prestaciones públicas por IT con cargo al INSS y a las Mutuas no “admite vuelta atrás” y es, y seguirá siendo, parte del sistema de protección de los trabajadores en situación de baja médica.

 

Resumen:

Lo expuesto más arriba de forma resumida confirma que la reducción de los costes laborales derivados de las situaciones de bajas médicas es un capítulo en el que los sucesivos cambios legislativos sólo han ido dirigidos en favor de un mayor control por parte de las entidades públicas (INSS y Mutuas), pero sin incluir ningún mecanismo de apoyo en favor de las empresas en dicha labor de control o, al menos, de reducción del coste derivado de dichas situaciones, en parte por la desconfianza que el legislador social ha tenido siempre hacia las actuaciones de éstas en esta materia. Ello ha conducido a la situación actual en la que los departamentos de administración y de RR HH de las empresas disponen de muy escasos medios legales para afrontar internamente dichas situaciones, y cuando se decide aplicar las pocas soluciones que permite la normativa vigente, para reducir los costes laborales derivados de las bajas médicas, se genera una tensión interna en el equipo humano de la compañía.

 

Recomendación de BDO ABOGADOS:

Ante dichos límites de medios a favor de la empresa, nuestras recomendaciones, adicionales a las ya indicadas más arriba, es que por la empresa se afronten las situaciones de bajas médicas de los empleados como materia que debe ser objeto de control, con sujeción estricta a la normativa de aplicación y con el apoyo de los servicios que para tal fin prestan las mutuas colaboradoras de la Seguridad Social. Pero igualmente debe la empresa asimilar que los costes derivados de las bajas médicas son contingencias derivadas de su propia actividad. En este punto señalar que, al igual que la mayor parte de las contingencias o riesgos que afectan a la actividad empresarial, los costes derivados de situaciones de baja médica pueden obtener coberturas de compañías de seguro especializadas en “bajas médicas”, de tal forma que, al contratar dichas pólizas, se externaliza dicho riesgo, en especial para casos de bajas médicas de larga duración. Entendemos que esta es una cobertura poco utilizada por las empresas que operan en España, en parte por desconocimiento, por lo que nos permitimos sugerir que se investiguen este tipo de aseguramiento como vía para aminorar los costes derivados de las situaciones de bajas médicas de sus empleados.

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